Sunday, August 21, 2005

Somos lo que comemos


Hace muchos años un importante filósofo registró esta simple frase, el tiempo le ha dado la razón y cada vez con mayor certeza. Nuestro cuerpo se nutre y desarrolla de acuerdo con lo que comemos. Son ellos los alimentos quienes nos proveen de los elementos necesario para la vida.
Nuestro primer alimento, aquel que proviene del seno materno es el producto más inteligente que la naturaleza nos ha dado, puesto que su composición se ajusta exactamente a las necesidades de cada niño. No solo aporta importantes nutrientes para el desarrollo y crecimiento, también con el adquirimos todo el historial materno de inmunidad. Por su intermedio el lactante se provee de defensas contra las más diversas enfermedades, contra aquellas que aún no se enfrenta -probablemente traiga la información inmunitaria de varias generaciones.
La leche materna favorece la instalación de la flora bacteriana intestinal, la que va ha favorecer la producción de vitaminas y prevenir la instalación de bacterias dañinas para el organismo. La leche materna es simplemente maravillosa, en ella se encuentra todo lo que el bebé va ha necesitar durante sus primeros 6 meses de vida. Otorga una gran seguridad sanitaria, no necesita ser manipulada - como cuando se prepara una mamadera - sale a la temperatura exacta. Su composición varía según se trate del inicio o término de la mamada, al comienzo es menos densa favoreciendo un mayor consumo, al cabo de algunos minutos esta presenta una mayor cantidad de grasa favoreciendo la saciedad y por consecuencia el término del acto de alimentación.
La alimentación materna favorece el desarrollo de la mandíbula y de los músculos de la cara, puesto que el esfuerzo de la succión es distinto, tanto en esfuerzo como en la fisiología, si se compara con la alimentación que proviene de un biberón. Este acto favorece la relación madre - hijo, entregandole al niño afectividad y por consecuencia seguridad. Los niños alimentados al pecho materno son más inteligentes, sociables, alegres y seguros.
¡Somos lo que comemos!, sino, pensemos sobre las importante diferencias en niños que han recibido la alimentación materna durante su primer año de vida y aquellos que no la recibieron desde el inicio.

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